Descubre la catedral renacentista de Málaga, su torre inconclusa y el inolvidable paseo por las cubiertas, con consejos para reservar y qué ver.
Alzándose sobre el casco antiguo de Málaga, la catedral es una imponente mezcla de renacimiento, gótico y barroco construida durante dos siglos sobre una antigua mezquita. Los malagueños la llaman La Manquita porque su segunda torre nunca se terminó. Una teoría dice que los fondos ayudaron a la independencia americana; en realidad, sencillamente se acabó el dinero.
El paseo por las cubiertas es el momento estrella para muchos visitantes. Una subida guiada por una escalera de caracol te lleva hasta las terrazas abovedadas, donde caminas entre las cúpulas con vistas panorámicas de los tejados, el puerto y la Alcazaba. Lleva calzado cómodo, cuenta con bastantes escalones y reserva esta experiencia aparte de la entrada general.
En el interior, la escala asombra. No te pierdas el coro, cuya sillería de madera fue tallada en parte por el maestro Pedro de Mena, ni los dos grandes órganos barrocos que aún suenan en conciertos. Recorre las capillas laterales, cada una con pinturas, esculturas y rincones tranquilos, y mira hacia arriba para admirar las altísimas bóvedas nervadas.
La catedral está en pleno centro histórico, a un paseo del teatro romano, la Alcazaba y la calle Larios. Reserva las entradas por internet con antelación para evitar colas, sobre todo en verano y con la llegada de cruceros. Las entradas combinadas suelen incluir audioguía, y las plazas para las cubiertas son limitadas, así que reserva pronto tu horario.
Calcula alrededor de una hora para el interior y tiempo extra para las cubiertas. Se agradece vestir con recato, ya que es un templo en activo, y los oficios pueden cerrar partes del edificio brevemente. Es ideal para amantes de la historia, fotógrafos y familias con niños mayores; la subida a la torre es menos apta para personas con movilidad reducida.