Dólmenes, un espectacular paisaje kárstico y la 'Peña de los Enamorados': la excursión infravalorada al norte de Málaga.
Antequera se sitúa tierra adentro al norte de Málaga, cerca del centro geográfico de Andalucía, y es una escapada de un día que cambia la costa por historia y paisaje agreste. Su casco antiguo reúne arquitectura árabe, renacentista y barroca bajo la Alcazaba, mientras que a las afueras aguardan los dólmenes prehistóricos y la surrealista meseta caliza de El Torcal.
Los Dólmenes de Antequera son Patrimonio Mundial de la Unesco y abarcan tres notables monumentos megalíticos: Menga, Viera y El Romeral. La enorme cámara de piedra de Menga es asombrosamente antigua y se orienta hacia la cercana Peña de los Enamorados. Visita primero el centro de interpretación y luego recorre las cámaras funerarias para captar su escala y su ingeniería.
Un breve trayecto montaña arriba lleva hasta El Torcal de Antequera, una meseta kárstica de caliza erosionada apilada en torres, setas y arcos. Desde el centro de visitantes parten senderos bien señalizados de distinta duración; lleva calzado resistente y agua abundante. Atento a las cabras montesas y a los buitres leonados; en noches despejadas la observación de estrellas es magnífica.
En coche el acceso es sencillo por la autovía A-45 desde Málaga. También hay trenes y autobuses que conectan ambas localidades, aunque llegar a El Torcal es mucho más fácil con vehículo propio; en temporada suele funcionar una lanzadera desde el aparcamiento inferior hasta el centro de visitantes. De camino, fíjate en la Peña de los Enamorados, que recuerda a un rostro humano dormido.
Reserva un día entero para combinar pueblo, dólmenes y montaña sin prisas. En verano madruga, porque la roca expuesta de El Torcal se calienta y el aparcamiento se llena pronto. La excursión encaja con amantes de la historia, senderistas, familias y quien busque una cara más tranquila y verde de la provincia. Remátala con unas tapas en Antequera antes de volver a la costa.