Descubre los Palacios Nazaríes, los jardines del Generalife y el Albaicín, y vuelve el mismo día, con entradas y horarios bien planificados.
La Alhambra es la joya de Andalucía, una ciudad-palacio en lo alto de una colina construida por la dinastía nazarí. Dedica el día a sus tres grandes atractivos: los Palacios Nazaríes, con su estuco tallado y sus estanques; la sólida Alcazaba, con amplias vistas; y el Generalife, un retiro de jardines aterrazados, fuentes y paseos entre cipreses sobre la ciudad.
Reserva las entradas con bastante antelación, porque suelen agotarse. El acceso a los Palacios Nazaríes tiene una hora concreta asignada, así que organiza el día en torno a ella y llega pronto. Lleva el mismo documento o pasaporte con el que compraste, ya que comprueban los nombres en la entrada. Existen opciones de solo jardines si no quedan pases de palacio.
Desde Málaga, los autobuses directos llegan a Granada en aproximadamente un par de horas y salen con frecuencia de la estación principal. El coche da libertad, pero aparcar cerca de la Alhambra es complicado, así que usa los aparcamientos señalizados. Las excursiones guiadas gestionan entradas y transporte. Elijas lo que elijas, empieza temprano para aprovechar un solo día completo.
Reserva tiempo para pasear por el Albaicín, el antiguo barrio morisco de callejuelas empinadas y casas encaladas. Sube al Mirador de San Nicolás para ver la imagen clásica de la Alhambra frente a Sierra Nevada. Las cuevas del Sacromonte aportan ambiente flamenco, y la generosa tradición de tapas de Granada —un bocado gratis con cada bebida— hace fácil y barato comer.
Lleva calzado cómodo; el recinto es grande, con cuestas y al aire libre, así que trae agua y protección solar en verano y una capa de abrigo en invierno. Comprueba el horario de vuelta antes de relajarte con las tapas. Este plan es ideal para amantes de la historia y la arquitectura, viajeros primerizos y quien cambie un largo día de viaje por uno inolvidable.